Laura Gilpin, a quien Ansel Adams llamó "una de las fotógrafas más
importantes de nuestro tiempo", se inició en la fotografía en 1903 a los
doce años de edad.
Siguiendo a sus intereses en fotografiar arquitectura, formas y objetos
culturales, Gilpin emprendió el primero de tres viajes a Chichén Itzá en 1932. En Yucatán, como en Mesa Verde, ella quería
ver cómo las expresiones de la vida antigua, se relacionaba con la vida
contemporánea.
En su impresionante fotografía, “Sunburst,
el Castillo, Chichén Itzá, 1932”, Gilpin capta el efecto de contraste en la
esquina del templo de cantera masiva desde un ángulo con rayos de sol que se
proyectan a través de las nubes hacia un paisaje plano e indefinido.
Dos veces al año, al atardecer de los equinoccios de primavera y otoño,
multitudes enteras visitan Chichén Itzá para ver a Kukulcán, el Dios serpiente
emplumado de los antiguos mayas, en su descenso a la tierra.
La sombra en forma de zigzag que desciende de los niveles escalonados
del lado norte del templo, se interpreta como una imagen en movimiento en forma
de serpiente.
Gilpin fue la primera persona en fotografiar la sombra del equinoccio,
durante su visita a Chichén Itzá en Marzo de 1932; años antes el fenómeno era
identificado como un efecto intencional.
Desde 1932 a 1934, Gilpin mostró las fotografías de Yucatán en el Museo de Taylor en Colorado Springs, el Museo Americano de Historia Natural en Nueva York y en la Biblioteca del Congreso.
Después de un segundo viaje a Yucatán en 1946, ella reunió todas sus
fotografías y escribió un texto complementario para el libro “Temples in Yucatán: A Camera Chronicle of
Chichén Itzá" publicado en 1947. Ella haría su último viaje a Yucatán en 1961.
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